viernes, 31 de agosto de 2007

Ley de Retorno en Colombia

La promesa fue hecha por el presidente Uribe en Nueva Jersey hace más de un mes.

Seis semanas después del anuncio, hecho al calor de las celebraciones del 20 de julio, el único avance en ese sentido es el nombramiento de Juan Pablo Ortiz, director nacional de Aduanas, como representante de la Dian en el Comité Intersectorial para las Migraciones.

La idea es empezar a evaluar el impacto que la medida tendría sobre las finanzas nacionales y, fruto de ese análisis, el monto del patrimonio que podría ser liberado de los impuestos de importación. Aún no se ha hecho la primera reunión con este fin.

Mientras tanto, la tendencia a emigrar no da marcha atrás. Durante el primer semestre del año, el DAS registró 966.869 salidas frente a 816.315 entradas, lo que arroja un déficit de 150.554. En otras palabras, cada día regresan (en promedio) 836 colombianos menos de los que se van. 3,3 millones de colombianos viven en el exterior según las cifras del Dane.

"El problema de fondo no es entrar las cosas que he conseguido fuera del país, porque eximirme de pagar la importación no me garantiza que vaya a poder producir en Colombia", dice Carlos Castañeda, arquitecto colombiano radicado en Barcelona.

Como si esto fuera poco, no todo el que vuelve se queda, como se ve en estas historias, cara y sello de un retorno con cuentagotas:

Profetas en la tierra de Gaudí

Con dos años de estudios doctorales en España y un par de edificaciones en los Pirineos diseñadas por ella, Liliana Rojas y Carlos Castañeda, una pareja de arquitectos bogotanos, creyeron que ya era hora de venir a Colombia y conseguir su consagración profesional.

"Creíamos que volver, después de estudiar aquí, nos ayudaría a conseguir lo que queríamos", cuenta él desde el flamante apartamento que ambos comparten en Barcelona, en un edificio creado por Carlos Ferrater, uno de los más importantes arquitectos catalanes.

A comienzos del 2001 volaron a Bogotá, de donde habían salido el 20 de enero de 1999, en plena crisis económica. Se encontraron con que la construcción seguía de capa caída y decidieron apostarle a la docencia, pues la otra alternativa, el sector público, requería de un padrino político con el que no contaban.

Cinco meses de lecciones con un salario "miserable", que se iba en transporte y en preparar la cátedra, le bastaron a Liliana para decidir que prefería volver a empezar en Cataluña que seguir perdiendo el tiempo en Colombia. A Carlos, un enamorado del país, le costó más trabajo el 'destete', pero al final prefirió irse con su novia de años.

Dos meses después de radicarse definitivamente en España, ella consiguió trabajo en un despacho de arquitectos. A las tres semanas contrataron a Carlos. "No podemos firmar los planos que hacemos porque no hemos homologado nuestros títulos -admite Liliana-, pero ante los ojos de todos somos arquitectos. Y eso es lo que importa. Hemos hecho muchísimo más que muchos arquitectos de aquí y más de lo que habríamos podido hacer en Colombia".

Un cerebro 'retornado'

"Pero si allá no hay nada", le decían sus colegas estadounidenses al físico nuclear Luis Fernando Cristancho Mejía cuando decidió regresar al país, tras diez años como estudiante e investigador en Europa y Norteamérica.

"Precisamente", les respondía este boyacense de 50 años. Corría el año 1995. Había llegado a Pittsburgh (Pennsylvania) en 1992, procedente de Alemania, para trabajar en una universidad local por dos años. Se quedó cuatro.

Un laboratorio de Tennessee lo tenía en la mira, pero el final de la Guerra Fría y el consecuente recorte del presupuesto destinado a su especialidad lo dejaron con los brazos cruzados.

"Ese paseo no lo hago yo", dijo cuando le plantearon que se quedara en Estados Unidos sin el aval de la universidad, tramitara la green card (documento indispensable para entrar de manera legal al mercado laboral) y se radicara definitivamente.

Estar indocumentado en un país que lo había invitado por sus cualidades académicas le parecía indigno. Además, ya sentía que necesitaba un trabajo fijo y no los posdoctorados (contratos con universidades) con los que se había sostenido desde que terminó
su doctorado en Göttingen, en tierras germanas.

Entonces recordó que la Universidad Nacional de Colombia, donde se había graduado una década atrás, planeaba contratar a 125 doctores en diferentes disciplinas para celebrar que había cumplido ese mismo número de años. Volvió para presentar el concurso de méritos planteado por el rector de esa época, Antanas Mockus. En febrero de 1996, tras un año en el Centro Internacional de Física, en Bogotá, comenzó a trabajar en su alma máter.

Hoy dirige el Grupo de Física Nuclear de la Nacional, un equipo de 15 investigadores creado por él y avalado por Colciencias.

"Cuando me detengo a ver lo que hemos hecho y lo que viene, me doy cuenta de que la decisión de regresar fue acertada. Eso sí: hay que hacerse un lavado de cerebro para volver a adaptarse a la burocracia y al tropicalismo, a ciertas costumbres que se traducen en ineficiencia, pero vale la pena. En realidad no hay países buenos o malos, sino realidades diferentes".


Eltiempo.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué hace que un inmigrante triunfe fuera de su país o que este regrese al mismo para lograr éxito profesional? Este post pone dos historias muy interesantes donde se puede ver el contraste y esto llama a la reflexión sobre la pregunta inicial.

Marco Perea

Anónimo dijo...

Voy a contar nuestra experiencia
Hemos "retornado" a Colombia (bueno mi esposo, yo no soy de aqui) luego de 25 años de ausencia.
Esto ha sido un viacrucis
Existe una cosa malvada llamada Datacrédito que no permite que uno abra una cuenta, le asignen un plan de celular, pueda arrendar un inmueble, ni siquiera inscriba a los niños en el colegio.
Realmente es duro
Para inscribir a los niños en el colegio, debimos pedir el favor a un amigo que nos sirviera de responsable del pago, porqie como no tenemos calificación en Data Crédito, no podíamos aparecer como responsables de pago ¿que les parece?
Abrir una cuenta bancaria??? ¡imposible!!! no hemos podido
¡¡¡viva la informalidad!!! parece que dice todo el aparato burocrático del país.
No puedes hacer prácticamente nada sin aparecer en Data Crédito
Para colmo, ya tenemos 6 meses aqui y todavía no tengo un documento de identificación, la cédula fue a Bogotá y todavía no regresa.
Resultado, ibamos a abrir una empresa y no hemos podido, no pudimos arrendar un apartamento, no hemos podido inscribirnos en una EPS ni tomar un seguro, no podemos tener los servicios a nuestro nombre
Así ¿Cómo empezamos de nuevo????
Retorno Positivo????
o maten al retorno