Nunca estuve muy de acuerdo con ése moquete del "tercer mundo" para referirse nuestros muy subdesarrollados países. Hoy me dí cuenta que en ocasiones, lo de tercero sobra y más bien, siendo optimistas debería ser como el quinto mundo.Les cuento:
El día de hoy tuve que ir con mi esposa a la ciudad de Cúcuta (Colombia), para unas diligencias médicas y adicionalmente comprar algo de leche descremada que hace tiempo no se encuentra en los supermercados en muchas partes de Venezuela.
La carretera estuvo bastante despejada, y asumí que había sido por la hora, pues era bastante temprano. Desgraciadamente, no era eso.... resulta que desde ayer un grupo de "pimpineros" (individuos que venden en Cúcuta gasolina venezolana de forma ilegal), decidieron trancar ilegalmente la frontera en "protesta" a que desde el primero de julio se estableció un peaje en el lado colombiano de la frontera a un costo de $1.000 pesos colombianos, es decir, debe pagarse US$0,50 por cada vez que se pasa por ahí.El caso es que, obviamente, para quienes vamos ocasionalmente a Colombia, el peaje no resulta nada extraordinariamente costoso, pero para quienes diariamente atraviesan la frontera de 10 a veinte veces en carros cargados de gasolina para contrabando, esto se vuelve un incremento considerable a sus muy bajos costos de "producción".
Para quienes no conocen la situación, les explico que un litro de gasolina en Venezuela vale algo así como US$0,01, mientras que el mismo litro en Colombia (1 ó 2 Kilómetros más allá), vale US$0,74, es decir, que la diferencia de precio es, mal contada, de 74 VECES !!!
Algo así como un negocio en que inviertes $100 en la mañana y obtienes $7.000 en la noche. Bueno, no?
Visto que no dejaban pasar carros de Venezuela a Colombia a las 8am, cuando llegamos, y no podíamos perder la cita, decidimos dejar nuestro carro en un estacionamiento del lado venezolano (en San Antonio) y pasar el puente caminando, cosa con lo que no tuvimos ningún problema. Llegamos al lado colombiano, y nos encontramos con las "casetas de la discordia" (las estaciones de peaje) en tan mal estado, que decidí tomarles una foto.

También había cualquier cantidad de policía anti-motines equipados con armaduras que los hacía parecer una especie de Robo-Cops tropicales.
Ya en Colombia, seguimos caminando y tomamos el primer taxi que pudimos. Hicimos nuestra diligencias, y al regresar, nos encontramos con que los "manifestantes" habían decidido enfrentarse a los "Tropi-Robo-Cops", y obviamente, habían perdido.
En consecuencia los inconformes decidieron irse al lado venezolano del puente y allá trancar la vía, ya que de ése lado NADIE LES DICE NADA.
Efectivamente, cuando ya mi esposa y yo veníamos de regreso, nos encontramos con que un los "pimpineros" no dejaban pasar a nadie, porque "estaban" protestando. Lo curioso es que protestaban por una medida del gobierno colombiano, pero trancando el paso del lado venezolano del puente, ya que si se atrevían a hacerlo del lado colombiano, allá los esperaba la policía antimotines listos para disolver el atropello del que estábamos siendo víctimas quienes no teníamos ni arte ni parte en el conflicto, que somo quienes, por rezones fortuitas, teníamos que pasar por dicha frontera.
Abajo les copio una foto que tomé hoy de la "frontera más activa de latinoamérica", trancada por unos tipos que hacen algo completamente ilegalmente en los dos países, y aunque están pedujicando a un montón de gente, se refugian del lado venezolano porque aquí somos "comprensivos".






























